Un Buen Sitio Web debe ser Necesariamente una Buena Pieza de Software

Generalmente es una mala idea que tu mismo desarrolles tu sitio web.

Aunque obviamente eso depende de las expectativas que tengas respecto al mismo. Si todo lo que quieres lograr es poner online un sitio web rápidamente y no encuentras valor alguno en las ideas de mejora y optimización continua planteadas aquí, hacer el sitio web tu mismo (o mediante algún diseñador web de bajo costo o algún sobrino que «sabe HTML») puede tener sentido.

Pero si consideras que tu sitio web debe ser un activo clave en la estrategia de tu negocio, y adhieres al conjunto de ideas y principios que están detrás de los ciclos de Desarrollo -> Medición -> Aprendizaje -> Ajuste propuestas aquí, entonces vas a necesitar que tu sitio web sea capaz de implementar esos descubrimientos y aprendizajes de manera rápida y efectiva, para que esos ciclos no sean excesivamente largos y que sean sostenibles en el tiempo.

Esta es la realidad: si haces el sitio web tu mismo lo más probable es que los ciclos sean excesivamente largos y que luego de una cierta cantidad de ciclos tu sitio web se transforme en una especie de Frankenstein inmanejable, y que no puedas avanzar más allá.

Los principios correctos que deben guiar el proceso de desarrollo de tu sitio web

Generalmente cuando se habla de «principios» en el contexto del diseño y desarrollo web, a lo que suele referirse es a un conjunto de reglas que ayudan a que un sitio web sea efectivo en cuanto a usabilidad, y logre así una elevada tasa de conversión.

Cosas tales como «mantener una jerarquía visual», adecuado manejo del espacio blanco, el famoso «patrón F», etc. Definitivamente hay que adherir a dichas reglas. Pero los principios a los que me quiero referir aquí no son esos, sino los que hacen al desarrollo de buen software.

Ocurre que es perfectamente posible desarrollar un sitio web que sea ejemplar en cuanto a principios de diseño web, pero que «detrás de escena» sea un completo desastre, un puro parche. Difícil de mantener a lo largo del tiempo, y un dolor de cabeza cuando llega el momento de hacer modificaciones.

La elección de la plataforma de desarrollo adecuada

La interminable sucesión de cambios y mejoras en el contenido de tu sitio web que serán necesarios a lo largo de su ciclo de vida hacen que la elección de la plataforma sobre la que vas a desarrollar el sitio sea un factor crítico. Y en ese sentido, la adopción de un CMS (Content Management System) es la decisión correcta.

Existen varias plataformas de CMS, pero la que más se ha popularizado en los últimos años -al punto de llegar a motorizar casi el 30% de los sitios web de todo el mundo- es WordPress. Y por buenas razones.

WordPress cumple con el principio de separar el diseño del contenido, de manera que éste puede ser actualizado y ampliado independientemente de aquél. Y el enorme repositorio de plugins a tu disposición brinda una solución para cada funcionalidad adicional que quieras añadir a tu sitio web.

La trampa mortal de la excesiva complejidad

La aparente facilidad con la que pueden añadirse funcionalidades mediante plugins hace que muchos crean que WordPress es «fácil». En realidad lo único fácil en WordPress es meterse rápidamente en un nivel de complejidad tal que llega a ser muy difícil solucionar los problemas cuando éstos se presentan.

He visto innumerables sitios WordPress armados en base a temas fuertemente personalizados y dotados de funcionalidades provistas por una excesiva cantidad de plugins de propósito general, muchos de ellos recargados de recursos que son innecesarios para la aplicación particular, resultando además en una performance terrible (páginas que demoran más de 10 segundos en cargar … incluso con caching).

Finalmente se llega a un punto en el cual nadie se atreve a tocar nada, por temor a que algo se rompa y el sitio deje de funcionar.

Y lo que es peor: probablemente la persona que añadió toda esa capa de complejidad lo hizo sin la más mínima intención de estar ahí cuando llegue el momento en todo eso se empiece a resquebrajar.

La necesidad de ser realistas respecto a lo que se puede manejar en forma sostenida a lo largo del tiempo

Si quieres desarrollar tu sitio web en WordPress pero no tienes un presupuesto asignado para contratar los servicios profesionales de mantenimiento y optimización del mismo a lo largo del ciclo vida del mismo, estos son los consejos que puedo darte:

  • Selecciona un tema que sea lo más parecido posible al resultado final que quieras lograr. Es decir, que no requiera muchas modificaciones, sino que con unos sencillos cambios en el Personalizador te permita llegar al resultado deseado.
  • Evita a toda costa los page builders, que son esas complejas piezas de software que te prometen una enorme gama de funcionalidades y opciones de personalización supuestamente sencillas de implementar y que se ven fantásticas. La realidad es que ni son tan sencillas de implementar, ni se ven tan fantásticas cuando las implementas (salvo que estés dispuesto a invertir una considerable cantidad de horas «retocando» cada objeto). A la larga te estarás metiendo en una trampa de la que te costará salir.
  • Si bien el ideal sería que no utilizaras plugins, y que pudieras arreglarte con las funcionalidades básicas de WordPress, la realidad es que algún plugin inevitablemente vas a necesitar. Por ejemplo, para implementar un formulario de contacto. Si vas a incorporar plugins, fíjate en la reputación del desarrollador, cuántas instalaciones activas posee, y especialmente fíjate si el mismo es actualizado con frecuencia.

Si observas rigurosamente esos tres consejos, lo que obtendrás será un sitio web de funcionalidades básicas, que posiblemente no se vea tan «cool» como esas demos que te muestran los proveedores de page builders, pero que será sólido en su funcionamiento, y que tu podrás gestionar con seguridad y confianza a lo largo del tiempo.

Pero si realmente tu negocio necesita un sitio web de mayor sofisticación, tanto en diseño como en funcionalidad, quizás debas considerar abrazar un nivel mayor de complejidad.

La necesidad de ser realistas respecto a lo que se requiere para manejar mayor complejidad

WordPress es un enorme ecosistema de opciones que te induce a creer que todo es posible y muy fácil de implementar. Lo cual no es del todo falso. Más aún, es absolutamente cierto. WordPress te ofrece todo lo que puedas desear, y la implementación es fácil, si conoces WordPress. Si dominas el sistema. Si has invertido la cantidad de horas necesarias para conocer a fondo el sistema.

No hay atajos. O haces tu la inversión de tiempo personal para lograr el nivel de maestría necesario para poder desarrollar un sistema en WordPress que haga impacto en tu negocio y que tenga la capacidad de evolucionar y mejorar a lo largo del tiempo, o le pagas a alguien que sepa lo que está haciendo para que lo haga por ti.

Las «alternativas» ya las conoces: o lo intentas hacer tu mismo sin el conocimiento necesario, y desistes luego de hundir una considerable cantidad de horas sin nada a cambio para mostrar, o contratas a alguien que no toma el proyecto con perspectiva de largo plazo, sino como algo para «armar», cobrar y pasar a otra cosa.

Con cualquiera de esas «alternativas» tienes la garantía de que la experiencia con tu sitio web sea altamente insatisfactoria.