Diseño Web Incremental: Una Metodología para que tu Sitio Web Evolucione a la par de tu Negocio

No existe tal cosa como un sitio web «terminado».

A diferencia de otros activos, como inmuebles o maquinaria, los cuales una vez construidos permanecen más o menos inmutables, el sitio web es una realización necesariamente dinámica, que se adapta a lo largo del tiempo.

Pero la gente normalmente no piensa en esos términos respecto al sitio web, sino en términos de «listo», o «todavía no listo», cuando en realidad no existe tal cosa como un sitio web «listo», sino distintos puntos de evolución a lo largo del tiempo.

En la vida real el progreso es necesariamente incremental. Y la no comprensión de esa verdad fundamental es la mayor causa de frustración de los empresarios PyME en su experiencia con el desarrollo de sitios web.

El estrés del típico proceso de desarrollo web

Hay un cierto período de tiempo que transcurre entre el comienzo del proyecto y la puesta online del nuevo sitio web. Durante ese período todos participan, debaten y aportan. El desarrollador trabaja en base a eso, y al cabo de cierto tiempo el nuevo sitio web es puesto online.

Lo típico es que luego de algunos días de estar observando el nuevo sitio web comiencen a emerger por parte de distintas personas en la empresa -y no sólo de quienes participaron del proyecto- todo tipo de ideas, sugerencias y solicitudes.

Hay prisa en hacer que se añada un formulario aquí, reproducir este contenido específico allá, modificar tal estilo, etc.

¿Por qué la prisa? Porque todos tienen claro que tarde o temprano el desarrollador va a necesitar hacer un corte y dar por finalizado el proyecto, y cualquier cosa que se quiera añadir o modificar después tendrá mayor costo, o directamente no será posible.

Finalmente, al cabo de esas revisiones y arreglos, el sitio web es declarado «listo», y todo el mundo pasa a otros temas. A partir de ahí el sitio web ingresa en un lento pero inexorable proceso de deterioro y obsolescencia, al cabo del cual -típicamente en 3 años- el proceso se vuelve a iniciar con un nuevo proyecto de rediseño.

Hay ahí un grave y costoso error conceptual.

Fase I y Fase II

Analizando el ciclo de vida de un sitio web, podemos llamar Fase I a todo lo que ocurre hasta el momento en que el sitio web es declarado «listo». Y a partir de ahí entramos en la Fase II.

La Fase II constituye la experiencia misma de vivir con el sitio web.

El problema con el proceso de desarrollo típico es que ignora la existencia de la Fase II, y por lo tanto tiene como objetivo único entregar un sitio web y declararlo «listo», con escasa o nula consideración a cualquier necesidad de adaptación futura.

Esa forma de pensar produce como resultado una pieza de software que se bien por fuera, pero que incumple hasta los más básicos principios en diseño de sistemas, y en la cual hasta las modificaciones más triviales resultan un dolor de cabeza.

Hay otro camino

¿Qué puedes hacer para lograr la transición exitosa de la Fase I a la Fase II y a partir de ahí asegurar el progreso y evolución continua de tu sitio web?

La forma de lograrlo es desarrollando una base técnicamente sólida, fundada en buenos principios de desarrollo de sistemas y en una adecuada definición de la arquitectura de información, la cual debe estar basada en los objetivos comerciales de tu negocio.

El resto de este sitio web está dedicado a explicarte cómo puedo ayudarte a lograr esos objetivos.